Para mí, esta es la parte más llamativa del proceso, y empieza tras la inyección.
Muchos piensan que cuando una pieza sale del molde, el trabajo ya ha terminado. En nuestro caso, muchas veces todavía queda una fase clave. Es el momento de transformar una buena pieza en una pieza decorada y para conseguirlo contamos con una sección independiente de acabados, especializada en procesos como:
- Tampografía.
- Serigrafía.
- Termograbado.
- Fresado.
- Soldadura.
- Pegado.
- Corte por láser.
- Montajes.
No se trata solo de añadir un logotipo o de mejorar el aspecto de la pieza, se trata de entregar un componente listo para incorporarse al proceso de nuestro cliente, aportando un mayor valor añadido a la pieza plástica, que muchas veces marca el final de la producción con la referencia final del producto.
Eso significa menos proveedores, menos manipulaciones y menos transportes, y un mayor control sobre la calidad de principio a fin. Muchos de nuestros clientes nos dicen que esta es una de las cosas que más valoran de trabajar con nosotros.
Y, sinceramente, creo que ahí está una de nuestras grandes diferencias. El conocimiento técnico de un proceso que va un paso mas allá de la inyección.
