Un grupo chino de automoción ya está en Zaragoza. Y nos ha contactado. Su intención es que entremos como Tier 2 en uno de sus proyectos. Y esto, más allá del proyecto en sí, me deja una reflexión.
Entiendo las reticencias de mucha gente. Sí, vienen de fuera con su estructura y con su propia forma de trabajar. Pero aun así, siguen contando con empresas locales para sacar adelante el proyecto.
Han traído parte de su cadena de suministro, pero necesitan apoyarse en talento que ya está aquí. Por supuesto para implantación e instalaciones, pero también para producción. Empresas que conozcan el entorno, que puedan dar respuesta rápida y que entiendan cómo se trabaja aquí.
En la práctica, eso se traduce en:
- Proximidad para reaccionar ante cualquier incidencia en planta.
- Capacidad de adaptación a los estándares del cliente final.
- Conocimiento del entorno industrial y de sus tiempos.
- Coordinación ágil con el resto de proveedores de la cadena.
Y ahí es donde entramos nosotros: la red industrial aragonesa. Esto cambia bastante la percepción de este tipo de movimientos, aunque veremos si es política o algo puntual.
Para los pequeños, no se trata de competir contra ellos, sino de saber posicionarse dentro de la cadena de valor. Conviene tener claro que, cuando estos proyectos crecen, el impacto no es solo para quien los lidera, sino para todos los que forman parte de la cadena.
